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Composición fotográfica de CNS/Crosiers |
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Un osario de “Jesús, hijo
de José”, puede verse en
Fort Lauderdale
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Mientras que James Cameron, el director de Titanic, esperó hasta
Cuaresma para anunciar sensacionalmente que había encontrado “la
tumba perdida de Jesús”, un osario con la inscripción “Jesús,
hijo de José” ha estado desde principios de diciembre en una
discreta exhibición en el museo de Arte de Fort Lauderdale.
Junto al osario se encuentran otros dos, inscritos con los
nombres de Judas y María. En la colección también se encuentra
el hueso de un tobillo traspasado por un clavo, que data del
siglo primero. Sin embargo, ninguna de las personas relacionadas
con esta exhibición ha presentado la sensacional –y ampliamente
cuestionada– afirmación de que estos objetos pertenecen al Jesús
reverenciado por los cristianos como el Mesías. |
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La tumba vacía
Rogelio
Zelada
Especial
para La Voz Católica
Amparado en la ley romana que dice: “Hay que entregar
los cadáveres de los enemigos a cualquiera que los pida en razón
de darles sepultura”, el senador de Arimatea acude ante el
prefecto Pilatos para solicitar el cuerpo de Jesús. Con rápida
habilidad se ha adelantado a cualquier posible gestión de los
que han tramado y conseguido su muerte y, por ello, quisieran
para Jesús el destino de los ajusticiados, que era la fosa común,
la maldición de no tener sepultura, lo que lo separaría para
siempre de los Padres y de los justos y, por tanto, de la
resurrección al final de los tiempos.
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