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Llamados a servir
Yédica Leal-González
La Voz Católica
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Desde
la izq.: Louie e Ingrid Trapp junto a Jorge Rolo. Los tres serán
comisionados para servir en diferentes ministerios, después de
cursar el programa de la Escuela de Ministerios Laicos.
Yédica Leal-González |
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Cuando Ingrid y Louie Trapp solicitaron la declaración de
nulidad de sus respectivos matrimonios, nunca pensaron que, años
después, volverían a formar parte de ese proceso. “Los dos
habíamos pasado por esta experiencia y pensamos que sería un
buen proyecto pastoral”, explica Ingrid, quien, junto a su
actual esposo, Louie, se graduará del programa de Ministerios
Laicos de la Arquidiócesis de Miami, donde ambos serán
comisionados para servir como asesores del proceso de nulación.
Los Trapp forman parte de un grupo de laicos que serán
comisionados el 31 de mayo en la Catedral St. Mary para servir
en diferentes ministerios de la Arquidiócesis.
Jorge Rolo, feligrés de St. John Neumann en Miami y miembro
activo de los retiros Emaús en su parroquia, será comisionado
para dirigir y ofrecer seguimiento de formación después de estos
retiros.
“Todo católico activo necesita estar formándose constantemente,
y cuando recibí la invitación de mi párroco, Mons. Pablo
Navarro, para participar de este programa, lo vi como una
oportunidad para crecer en mi fe”, explica Rolo.
La Escuela de Ministerios, dirigido por la Oficina de
Ministerios Laicos y Formación de Adultos en la Fe de la
Arquidiócesis de Miami, consiste de una clase semanal,
comenzando en el mes de septiembre hasta el mes de mayo, por un
período de dos años consecutivos. Todos los participantes deben
de ser recomendados por su párroco.
“Los dos trabajamos a tiempo completo; íbamos en autos separados
y comíamos por el camino. Era un sacrificio, pero el sacrificio
le daba valor a lo que estábamos haciendo”, señala Ingrid, de 52
años, que contrajo matrimonio con Louie, de 60 años, en 2004.
Al comenzar el segundo y último año del programa, los
estudiantes pueden optar por ser comisionados. Para esto, deben
seleccionar un proyecto pastoral y comenzar a trabajar en el
mismo. Entre los requisitos, los estudiantes deben mantener su
vida sacramental en orden, haber tenido buena asistencia a
clases y haber participado en el retiro de fin de curso.
Cada cinco años, los ministros laicos tienen la opción de
renovar su compromiso. “Yo quería seguir trabajando en Emaús, y
este programa me ha dado las herramientas para ser un mejor
servidor”, explica Rolo, de 41 años. “Estamos llamados a servir
y a veces respondemos a ese llamado sin tener la formación
suficiente. Por eso este programa es tan importante, porque
ayuda a discernir talentos”, añade.
“Necesitamos laicos que estén bien formados, para que puedan
evangelizar y ayudar a crear el reino de Dios”, señala Cheryl
Whapham, directora de la Oficina de Ministerios Laicos y
Formación de Adultos en la Fe de la Arquidiócesis. “Este
programa los forma para que sean mejores discípulos de Cristo”.
“Hemos aprendido cosas que no se aprenden con sólo ir a Misa.
Sentimos que somos mejores personas y mejores católicos después
de haber pasado por esta experiencia”, concluye Ingrid.
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