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La misma luna:
Una historia de inmigrantes

El tan ansiado sueño americano a veces se convierte en una
pesadilla para muchos inmigrantes ilegales. En esta película,
dirigida por Patricia Riggen y escrita por Ligia Villalobos, el
personaje principal es Carlitos (interpretado por Adrián
Alonso), un niño mexicano que, a pesar de su corta edad, decide
cruzar la frontera en busca de su mamá, Rosario (Kate del
Castillo), quien trabaja como empleada doméstica en Los Ángeles.
Esta historia ha sido contada muchísimas veces, pero esta vez la
diferencia es que el polémico y controversial tema de los
inmigrantes en Estados Unidos aparece de modo sólo implícito,
convirtiendo esta cinta en un melodrama que, si bien tiene
momentos tiernos y simpáticos, no trata a fondo este problema
tan complejo. El propósito parece ser mostrar el lado humano de
los inmigrantes, quienes se ganan el pan con mucho esfuerzo,
dentro de un sistema que se aprovecha de ellos. Pero el
resultado es disparejo. La gran ventaja es que la cinta cuenta
con dos buenos actores, Alonso y del Castillo, que lloran con
mucha facilidad y hacen que esta tragedia resulte mas creíble.
Sin embargo, más impresionante es la actuación de Eugenio Derbez
como Enrique, que sin querer se convierte en amigo y cómplice
del niño. Además, América Ferrara (Ugly Betty) aparece en un
cameo como una latino-americana que no habla español, y que
ayuda a Carlitos a cruzar la frontera.
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Carlitos,
interpretado por Adrián Alonso. |
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Desde un inicio, el desenlace de la película es predecible, pues
todos sabemos que la madre y el hijo se verán reunidos al final.
Sin embargo, el atractivo principal de la cinta está en las
aventuras y penurias que sufren Carlitos y su mamá para llegar a
un final feliz. Ambas historias se desarrollan paralelamente. El
niño está dispuesto a trabajar en lo que sea y a enfrentar
cualquier situación con optimismo, con tal de encontrar a su
madre. Mientras tanto, Rosario trabaja casi como esclava y sufre
muchas humillaciones para mandar dinero a su hijo en México, a
pesar de que es bonita y habla un perfecto inglés. Ésta y otras
situaciones restan credibilidad a las verdaderas circunstancias
de los ilegales. Rosario, como toda madre inmigrante, quiere
traer a su hijo a Estados Unidos, pero la solución presentada es
tan absurda que parece una broma.
Al parecer, Villalobos cree que en este país todo se consigue
con dinero; es por esto que Rosario está ahorrando, para
contratar a un abogado que traerá a su hijo legalmente, a pesar
de que ella misma es ilegal. ¿Cómo? Tal parece que, para el
director, la respuesta no importa: lo que importa es la
intención. Del mismo modo, la cinta en general tiene muy buenas
intenciones, pero no logra cuajar totalmente.
Si tan sólo lo predecible fuera lo peor… Pero, además, tenemos
que ver a los “gringos” estereotipados: en este filme, todos los
“americanos” son malos y abusivos, aunque, al menos por esta
vez, los estereotipos se encuentran de este lado de la frontera,
y no al revés.
A pesar de todo, La misma luna recibió una ovación de pie
en el Festival de Cine de Sundance. En líneas generales, la
película no es mala, sino más bien lo contrario; sin embargo, no
logra presentar la verdadera tragedia de los inmigrantes, y los
estadounidenses que se animen a ver esta cinta, seguramente se
sentirán incómodos por los estereotipos ya mencionados, lo que,
lejos de atraer adeptos a la causa de los inmigrantes, los aleja
de ella.
Reportera y crítica independiente.
solnarvaez@yahoo.com
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