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Respondiendo
al llamado del Señor
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Los
nuevos sacerdotes después de la ceremonia de ordenación. A la
derecha del Arzobispo Favalora, el P. Lázarus Govín, el P. David
Zirilli, el P. Richard Vigoa, Mons. Agustín Román, obispo
auxiliar retirado de Miami, Mons. Felipe Estévez, obispo
auxiliar de Miami, Mons. William Friend, obispo retirado de
Shreveport, Louisiana, y Mons. Raymond Lessard, obispo retirado
de Savannah, Georgia, y profesor del Seminario Mayor St. Vincent
de Paúl, en Boynton Beach, Florida. A la izquierda, el P. Craig
Malzacher, el P. César Peña, el P. Alejandro Rodríguez, Mons.
John Noonan, obispo auxiliar de Miami, el P. Keith Brennan,
rector del Seminario Mayor St. Vincent de Paúl, el P. Michael
Carruthers, rector del Seminario Menor St. John Vianney, de
Miami, y el P. Manuel Álvarez, director de vocaciones
de la Arquidiócesis.
Fotos:
Yédica Leal-González |
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Yédica Leal-González
La Voz Católica
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El
P. Richard Vigoa se levanta y responde al llamado del Arzobispo
Favalora durante la ceremonia
de ordenación. |
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“Yo soy la mujer más feliz del mundo porque mi hijo se ha
entregado a Dios”, expresó conmovida Mercy A. Rodríguez,
momentos antes de que su hijo fuese ordenado sacerdote de la
Arquidiócesis de Miami.
La ceremonia tuvo lugar el 10 de mayo en la Catedral St. Mary,
donde, frente a miles de personas, el arzobispo de Miami, John
C. Favalora, ordenó al sacerdocio a César Peña, Craig Malzacher,
Richard Vigoa, David Zirilli, Lázarus Govín y Alejandro
Rodríguez Artola.
“Cada uno de los seis ha tenido un camino diferente, con
dificultades y consuelos, con sus propias cualidades, que fueron
creadas por el Espíritu Santo. De cierto modo, hoy ese camino
llega a su final con su ordenación como sacerdotes, pero en
realidad es sólo el comienzo”, dijo en su homilía el arzobispo.
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El
P. Craig Malzacher les confirma al arzobispo y a la comunidad
presente su intención de recibir el sacramento sacerdotal.
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Los seis nuevos sacerdotes provienen de distintos ambientes,
pero todos fueron llamados a trabajar por una misma causa.
Por mucho tiempo, el P. Rodríguez aplazó su llamado al
sacerdocio. Después de haber mantenido una exitosa carrera
internacional como bailarín de ballet clásico regresó a Miami,
donde el llamado se volvió más persistente. Comenzó a trabajar
en el ministerio de baile de la parroquia
St. Louis, en
Pinecrest, y mientras participaba en un evento de diversas
denominaciones en Ohio, se dio cuenta de que su vocación era
evidente para los demás. “Yo no sé lo que esto significa en tu
Iglesia o religión, pero Dios me ha dicho que entregues tu vida
al sacerdocio”, le dijo una mujer que participaba en el mismo
evento. Horas más tarde, otra mujer le dijo algo parecido.
Mientras se despedía de la señora metodista que lo había acogido
en su casa durante el evento, ésta le dijo: “Siento que he
tenido a un sacerdote en mi casa esta semana”.
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El
P. James Suchocki, de la Catedral St. Mary, inviste con casulla
y estola al P. Lázarus Govín durante la ordenación.
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“Yo siempre supe que éste era el camino que él iba a escoger.
Siempre tuvo vocación”, dijo Lourdes García, madre del P. Govín,
el cual tuvo que abandonar su país natal, Cuba, por haber sido
perseguido allí a causa de su fe. “Mi
vocación nació en Cuba. Allí aprendí lo que era el ministerio
del sacerdocio. Aprendí lo que eran el amor, la caridad, la
piedad, la compasión. Estas cosas no se conocían fuera de la
Iglesia, y ahí me di cuenta de que yo quería darles a otras
personas lo que yo estaba recibiendo, porque esas cosas daban
vida”, agregó el P. Govín.
Lázarus Govín salió de Cuba en compañía de su padre hacia la
República Dominicana; de allí viajaron clandestinamente a Puerto
Rico. Días después se reunieron con la madre de Lázarus, que
había viajado anteriormente a Miami. Para los familiares y
amigos del P. Govín, fue una alegría ver su sueño hecho realidad.
“Yo sé lo que sufrió en Cuba para llegar a ser sacerdote”, dijo
Ana Pando,
psicóloga que brinda sus servicios como voluntaria en el
Seminario Menor
St. John Vianney, en
Miami.
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El
Arzobispo Favalora le unje las manos al P. David Zirilli durante
la ordenación,
el 10 de mayo, en la
Catedral St. Mary. |
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El P. Peña tenía planeada su entrada al seminario para después
que terminara sus estudios superiores, pero su padre tenía otra
idea. “Él me sugirió que primero me hiciera de una carrera y que
después, si todavía quería, entrara al seminario”, explicó el P.
Peña, cuya familia, incluyendo a sus tres hermanos, viajó desde
Colombia y Francia para su ordenación. En 2001, Peña se graduó
de arquitectura en su natal Colombia. “Desde chiquito me decía
que iba a ser sacerdote. Tanto su padre como yo nos sentimos muy
felices por él”, dijo muy emocionada Myriam Pérez Barbosa, madre
del P. Peña.
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Después
de la ceremonia de ordenación, los nuevos sacerdotes bendijeron
a los feligreses. El P. César Peña bendice
a su hermano. |
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Mary Rose Malzacher sabía que Dios tenía un plan para cada uno
de sus diez hijos. “Yo me imaginaba que uno de los ocho varones
sería sacerdote, pero nunca imaginé que Craig fuera el escogido.
Todavía estoy sorprendida”, comentó. “El Señor era persistente
con su llamado. Finalmente, tuve que seguirle”, explicó el P.
Malzacher, quien trabajó como carnicero por tres años en el
supermercado Winn-Dixie de Cayo Largo. “Es bíblico: Dios escogió
al que cuidaba el rebaño”, concluyó Mary Rose Malzacher.
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El
P. José Luis Menéndez, de la iglesia Corpus Christi, le impone
las manos al P. Alejandro Rodríguez durante la ceremonia de
ordenación,
el 10 de mayo, en la
Catedral St. Mary. |
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“Es un regalo muy lindo que Dios le ha dado a nuestra familia”,
señaló Luisa Vigoa sobre la vocación de su hijo, quien dejó una
prominente carrera bancaria para entrar al seminario. “Cuando
tenía nueve años mi párroco me dijo que yo iba a ser un buen
sacerdote y mi respuesta fue: ‘¡Qué va!’”, recordó el P. Vigoa.
Esa opinión cambió completamente cuando entró a la capilla del
Seminario Menor St. John Vianney, en Miami, mientras participaba
en un retiro para discernir las vocaciones. “Me sentí en casa;
sentí que éste era el lugar en donde tenía que estar”, explicó
el P. Vigoa.
“Estamos felices de que haya sido escogido”, dijo su madre,
Susan Zirilli, quien fue la primera persona a la que el recién
ordenado P. Zirilli bendijo después de la ceremonia. “Pasé años
haciendo tratos con el Señor; tratando de ignorar su llamado;
pero, al final, Él ganó”, añadió el P. Zirilli, refiriéndose al
último “trato” que hizo con Dios: entrar al seminario por un
semestre. “Estamos contentos y tristes al mismo tiempo.
Contentos por su ordenación, y tristes porque se nos va”, dijo
Mary Sturm, feligresa de St. Gregory the Great, parroquia donde
el P. Zirilli ha servido desde su ordenación al diaconado en
abril de 2007. “Mientras los sacerdotes le imponían las manos
para bendecirlo, yo rezaba para que sea un buen servidor”,
agregó Sturm.
Los sacerdotes han sido destinados a las siguientes parroquias:
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P. David Zirilli: St. Louis, Miami
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P. César Peña: St. Mark, Southwest Ranches
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P. Lázarus Govín: St. Andrew, Coral Springs
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P. Craig Malzacher: St. John Neumann, Miami
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P. Richard Vigoa: St. Michael the Archangel, Miami
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P. Alejandro Rodríguez: Our Lady of Lourdes, Miami.
Ana Rodríguez-Soto contribuyó a este reportaje.
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